Recorriendo Castilla y León, una tierra llena de lugares históricos y que nunca se termina de conocer bien. Hoy volvemos la vista a Burgos y su castillo. El castillo de Burgos se encuentra en el extremo sur del Cerro de San Miguel. El cerro fue lugar de asentamientos humanos desde el Neolítico y las distintas excavaciones han arrojado luz sobre las distintas formas de vivir de sus habitantes a lo largo de la historia. El castillo en sí se inicia a la par que el origen de la ciudad. En el año 884 el Conde Diego Porcelos funda el Castillo y la ciudad siguiendo el modelo de población asociada a una fortaleza. Lo que se ve en la fotografía es una recreación del castillo original de Burgos.
Se dice que es una recreación porque el Castillo fue destruido durante un incendio en el año 1736. Lo que hoy se conoce es la fortaleza que construyó Napoleón en 1808 y de estilo moderno. El castillo desde sus inicios ha servido a muy distintas labores, centro del poder, escuela de artillería, almacén o fábrica de pólvora.
Conocer las entrañas del Castillo, constituye una de las visitas más importantes y que más interés suscitan para el público. La visita consta de varios elementos: se puede dar un paseo por el exterior del castillo de la mano de pasarelas metálicas y paneles explicativos. Luego se puede acceder al museo donde se encuentran restos de las excavaciones en el cerro y que ofrecen un recorrido histórico por la historia del castillo y de la ciudad. Otro atractivo es la visita a las galerías subterráneas, popularmente conocidas como Cueva del Moro. El itinerario comienza en la Cueva del Moro, por la que se desciende a la galería principal, que tiene unos sesenta metros de longitud, una anchura entre 1 y 1,20 metros y una altura entre 1,60 y 2 metros, la cual se encuentra perfectamente acondicionada e iluminada, se asciende por la escalera de caracol, hasta el brocal del pozo y finalizando así la visita a la fortaleza.
El pozo y las galerías pueden fecharse entre el siglo XII y la primera mitad del XIV; El pozo está realizado en mampostería y alrededor de él se dispone una escalera de caracol de casi 300 peldaños.
El pabellón arqueológico en su interior está dividido en dos zonas bien diferenciadas, la primera explica el territorio nacional y su contexto determinante, la otra forma explica el proceso histórico del Castillo. En ambos casos se expondrán piezas arqueológicas. Desde el pabellón arqueológico se parte en dirección al mirador sobre la Cueva del Moro, para luego acceder de vuelta al Patio de Armas.
El castillo de Burgos es el mejor lugar para crear un museo. En definitiva, es un lugar que merece la pena visitar por su historia, por ser un monumento tan importante y ser emblema de la ciudad de Burgos. Su recorrido turístico te embriaga de placer con sus vistas.

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